El ABC de las pataletas

Julio 31, 2017

Las llamadas pataletas son expresiones emocionales intensas de los niños que generan mucha angustia tanto en los adultos que toca presenciarlas como en los niños que intentan comunicarnos algo.

¿Has pensado que te genera la pataleta de un niño conocido?

¿Te has evaluado como reaccionas ante esta?

Es absolutamente normal sentir angustia, rabia y frustración cuando los pequeños hacen pataletas, sentir que pierdes el control de la situación. A la vez que muchas veces avergonzarse pues estas ocurren en público. Dado que todas estas emociones son esperables por parte del adulto enfrentado a una pataleta, es fundamental hacernos cargo de estas emociones y tener “un plan” de cómo actuar cuando ésta vendrá, no dejarnos llevar por la emoción que nos provoca y de paso, enseñar autocontrol a los niños.

Para esto cada uno debe elaborar una estrategia personal que le permita mantener la calma en todo momento y lograr regular al niño con nuestra propia tranquilidad. Ellos tienden a regularse al estar frente a un adulto al que percibe calmado. Para lo mejor que podemos hacer es:

1-    Mirarlos a los ojos, agachándonos a su altura, hablando firme pero cariñoso, sin entrar en diálogos, salvo para empatizar con sus emociones y hacerte parte de lo que le ocurre, por ejemplo:  “entiendo tu rabia, a mi también me pasa que me da pena apagar la tele”;  “entiendo tu enojo, a tu edad me pasaba igual, no me gustaba ir a dormir”; “a mí me da tanta rabia cuando quiero algo que otra persona esta ocupando”; también me dan ganas de llorar, me ha pasado, pero debemos respetar los turnos”, etc.

2-    Recordar que la mayoría de nuestros actos tiene una funcionalidad (se realizan con algún fin específico) esto no es distinto para el caso de las pataletas: el niño algo desea conseguir con este acto y es fundamental no permitir que este mecanismo inadecuado de solicitarlo sea perpetuado. Como adultos, es fundamental tomar en cuenta la etapa del desarrollo en que se encuentra y enseñarles a expresar, de la manera más funcional posible, lo que desea y tolerar lo que no logra obtener, sin que las pataletas se conviertan en el medio para obtener lo deseado. Para esto debemos hacernos tres preguntas:

A-   Hay una necesidad básica no cubierta? (sueño, hambre, sed)

B-   El niño intenta evadir algo? (comer, bañarse, salir)

C-   El niño intenta conseguir algo? (atención, juguete, dulce, jugo)

Con estas tres preguntas, podremos saber el motivo de casi cualquier pataleta y la podremos extinguir de forma más efectiva.

3-    Adecuar las expectativas al nivel del desarrollo del niño: muchas veces, son nuestras propias exigencias las que gatillan pataletas. Por ejemplo: si salimos a comer con un niño de dos o tres años, no podemos pretender que éste se mantenga sentado y quieto durante toda la comida. Es evidente que su necesidad de explorar el medio le va a exigir moverse y golpear y botar cosas como es propio a su edad e impedírselo puede generarle una rabieta. Lo mismo ocurre con llevarlos a misa y pedirle que esté en silencio, ir a comer a lugares donde el niño no puede explorar y pararse cuando lo desea, pedir que niños de 6 años se mantengan muy tranquilos y en silencio por períodos prolongados em salas de espera no aptas para ellos, llevar a niños a reuniones de adultos y pedirles que se comporten como tales, dejarlos con extraños a quienes no conocen o no se han adaptado, dejarlos con gente de mucha edad cuyas capacidades físicas no pueden adaptarse a las exigencia del niño etc).

Sin embargo, recuerda que siempre la pataleta es tu hijo tratando de decirte algo. Revisa qué es lo que tu hijo está tratando de comunicar y entrégale herramientas para que aprenda a hacerlo de la manera adecuada.


Dra. Karina Tirado González (karina.tirado@centroensamble.cl)

· Neuropediatra, Universidad de Chile.

· Profesor Asistente, Universidad de Chile.

· Neuropediatra acreditada por la Superintendencia de Salud de Chile y CONACEM.

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